¿Te ha pasado? Hay días donde te arreglas, te pones ese blazer, ese perfume, ese outfit que te encanta y algo dentro de ti cambia; caminas distinto, hablas distinto, te sientes imparable; pero hay otros en los que sales improvisada, sin ganas, y automáticamente tu energía baja.
No estás alucinando, tu cerebro responde a lo que llevas puesto y aunque muchos digan que, “lo que te pongas no importa”, la realidad es otra.
¿No me crees?, piensa en Lady Di que convirtió un vestido negro en un mensaje mundial con el famoso “revenge dress”; o en Steve Jobs, que hizo del cuello alto negro una identidad; o hasta en Anna Wintour, que convirtió unas gafas oscuras en un mensaje de autoridad que no necesita palabras para proyectarse.
Porque un outfit nunca ha sido solo ropa, accesorios y maquillaje.
Tu outfit es energía y lleva implícito un mensaje. La ciencia ya tiene un nombre para eso Enclothed Cognition.
La psicología detrás de lo que llevas puesto
Así es, estás leyendo bien, sí existe un concepto psicológico que explica cómo la ropa puede influir sobre cómo piensas, cómo actúas y cómo te perciben los demás.
Es decir que como te ves, te sientes y como te sientes te comportas.
No lo digo yo, lo dicen los investigadores de Northwestern University quienes el 2012, realizaron su famoso experimento de la bata blanca.
En donde, a un gran número de personas les dieron exactamente la misma bata, con la única diferencia de que a algunos les dijeron que esa era una bata de doctor y a otros que era una bata de pintor. El resultado fue que quienes pensaban que usaban una bata de doctor mostraron más atención y concentración.
Entonces podemos decir con seguridad que no se trata de usar las marcas más caras, se trata de lo que representa una prenda para tu mente; y esto pasa todos los días, por ejemplo, no es lo mismo entrar a una junta sintiéndote improvisada, que entrar sintiéndote elegante, enfocada y segura de ti.
Tu imagen habla antes que tú
La gente forma percepciones en segundos, y, aunque suene injusto, tu ropa influye en cómo te ven.
Un estudio encontró que el mismo rostro puede ser percibido como “más competente” cuando usa ropa asociada con estatus. Porque la imagen puede mandar señales de seguridad, atención al detalle, presencia, intención y energía; pero también de descuido, de falta de higiene, de improvisación.
Pero ojo, porque cuidar tu imagen no se trata de verte “cara”, se trata de verte alineada contigo. Hay mujeres que se ponen unos jeans, una camisa blanca y unos aretes dorados y se ven espectaculares. ¿Por qué? Porque el verdadero lujo no siempre está en el logotipo o en el costo de la prenda, está en la presencia.
Y no, no estoy hablando de obsesionarte con vivir producida 24/7, estoy hablando de entender que cuando te cuidas también empiezas a exigirte más. Caminas diferente, negocias diferente y hasta pones límites diferente, porque tu energía se empareja con tu imagen.
Por eso hay outfits que te hacen sentir poderosa, elegante, enfocada, femenina, segura; y otros que te hacen sentir apagada, invisible o desconectada de ti.
Algunas cosas que he aprendido sobre estilo, presencia y éxito:
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El fit y el material de una prenda siempre van a importar más que el precio.
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Un blazer bien cortado puede cambiar completamente tu presencia.
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Es mejor tener una prenda de calidad que diez de baja calidad.
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Los colores comunican emociones, el negro proyecta autoridad, el rojo presencia, el blanco limpieza y sofisticación.
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El perfume también es parte importante de tu identidad.
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Vestirte bien no cambia tu valor, pero sí puede cambiar tu energía y la percepción de los demás hacia ti.
No necesitas verte como alguien más, necesitas verte como tu mejor versión, porque al final, te vistes para la vida que quieres construir no para la versión de ti que ya quieres dejar atrás.
Cuéntame ¿hay alguna prenda, color u outfit que te haga sentir más segura y poderosa?
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