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Amor Propio y Bienestar

Me fui de vacaciones y no hice NADA

Me fui de vacaciones y no hice NADA

Si, me fui de vacaciones y no hice NADA.
Y créeme que para alguien como yo, eso no es cualquier cosa.

Porque cuando eres dueña de negocio, nunca faltan decisiones que tomar, problemas que resolver, números que revisar, personas que necesitan una respuesta y nuevas ideas que podrían convertirse en la siguiente oportunidad.

Un empresario siempre encuentra algo que hacer.
Siempre.

Por eso esta vez decidí hacer algo diferente:
dejar que el negocio siguiera funcionando sin mí por unos días.

Eso también es liderazgo.

Porque durante muchos años nos han vendido la idea de que el empresario más comprometido es el que nunca para.

El primero que llega.
El último que se va.
El que resuelve todo.
El que sabe todo.
El que está disponible para todos.

Pero llega un momento en el que tienes que preguntarte:
¿Construiste un negocio… o construiste otro trabajo que depende completamente de ti?

Porque si tu empresa solamente funciona cuando tú estás presente, pendiente y resolviendo cada problema, todavía hay algo que construir.

Yo amo hacer negocios.

Me encanta crear, vender, crecer, negociar, desarrollar personas, encontrar oportunidades y convertir una visión en resultados.

No necesito vacaciones porque odio lo que hago.

Me voy de vacaciones precisamente porque amo lo que hago y quiero seguir haciéndolo con energía, claridad y hambre.

Hace poco conocí un concepto que me hizo mucho sentido: "Burn In”.

Seguro tú como yo y muchos, has escuchado el famosísimo burnout:
Llegar al punto donde el trabajo termina consumiendo tu energía.

Pues el “Burn In” propone otra posibilidad. Sus creadoras, las terapeutas ocupacionales Rhiannon Crispe y Michelle Luken, lo describen como un estado de alineación entre quién eres, lo que haces y aquello a lo que perteneces: tus relaciones, tu trabajo, tu entorno y tu vida.

Y para mí, eso significa algo muy concreto:
Que mi trabajo sea parte de mi vida, pero que mi vida no desaparezca por mi trabajo.

Porque si, tu empresa necesita capital, estrategias, sistemas y gente.
Pero también necesita una líder que tenga cabeza para pensar, energía para decidir y espacio para ver más allá del problema de hoy.

Tu energía también es un activo de tu empresa.
Y un buen empresario y líder protege sus activos.

Por eso descansar no es abandonar el negocio, delegar no es perder el control y alejarte unos días tampoco significa que te importe menos.

Al contrario.

Significa que estás construyendo algo lo suficientemente sólido como para que no dependa de ti cada minuto. Y eso también es crecimiento.

Regresé de vacaciones sin haber entrado a ninguna junta, sin haber hablado con mi equipo de la estrategia mensual y sin dar seguimiento a ningún cliente.

Pero regresé con algo que no se refleja en los reportes, pero sí en los resultados: claridad, energía y ganas de volver a jugar en grande.

A cierta altura del camino, ser una empresario chingón ya no significa demostrar que tú puedes hacerlo todo, ni sentirte indispensable para que las cosas funcionen.

Significa saber qué tienes que cargar tú, qué tienes que delegar y qué simplemente tienes que soltar.

Porque yo no quiero construir un imperio que necesite consumirme para mantenerse de pie.

Yo empecé esta empresa para construir algo que me permita seguir creciendo, disfrutando, viviendo y soñando en grande.

Eso también es riqueza.

Y quizá una de las mayores pruebas de que construiste un verdadero negocio sea poder irte de vacaciones, no hacer absolutamente nada… y descubrir que todo sigue funcionando.

¿Y tú, eres libre para irte de vacaciones sin que todo en tu trabajo colapse sin ti?

Si respondiste que no, ahí tienes una señal. Tal vez el siguiente nivel de tu negocio no necesita más horas de trabajo tuyas; necesita que mejores tu liderazgo, tengas mejores procesos y una estructura que pueda funcionar sin depender de ti para todo.

Eso es precisamente lo que trabajamos en The Business Circle. Comparto temas, estrategias y experiencia que me han permitido pasar de construir un negocio desde cero a liderar una empresa que puede seguir avanzando aun cuando yo decido descansar.

Porque tener un negocio que vende es bueno. Tener uno que también te da libertad es otro nivel.

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